Me levanté por la mañana un día cualquiera. Cuando me miré en el espejo del cuarto de baño no me reconocía. Era mi otro yo. Ese con el que había soñado dando vueltas en la cama esa misma noche.
Todo perfección: bien vestido, ni una arruga, ni una cana, dientes perfectos, sonrisa amable…
Me hizo tanta ilusión verme así que no fui capaz de volver a mi yo real. Prefería el del espejo, que se asemejaba a un post de instagram.
Atravesé el azogue y aquí estoy, viviendo esa vida de perfección que me maravilla. Lo que no sé es lo que habrán dicho en casa y en el trabajo al no encontrarme.

Como a ti
Como un perro herido me encontraba tras el asesinato de mi compañera. Todos llorábamos su pérdida pero no entendíamos por qué había muerto. ¿Quién podía haberle hecho aquello? ¿Qúé alma degenerada se había enseñado con su cuerpo? El forense determinó que no había sido...