DIVAGACIONES DOMINICALES
Pues sí. Nochebuena, Navidad, Nochevieja, Año Nuevo, Reyes Magos.
Y fin.
Hemos llegado a la meta tras un montón de encuentros (familiares o no) y nos disponemos a regresar a la rutina, esa de la que siempre queremos escapar.
Llevo años pensando en huir de las fiestas navideñas, que siempre me encantaron.
Hablo de realizar algún viaje, de escapar de lo tradicional, de ir frente al mar o a un país exótico donde tal vez no haya ni árbol de Navidad ni Belén. Pero nunca lo hago y acabo disfrutando (unas veces más, otras menos) de todas las tradiciones que año a año repetimos los humanos.
La festividad que más me gusta es la que cierra el periplo navideño, los Reyes Magos. Sigo dejando sus copitas con dulces (¿por qué tardan tanto en acabarse los turrones si cada vez compramos menos?) y envolviendo aunque sea unos calcetines en un montón de papel de regalo.
Este año había una ilusión más. Eran los primeros Reyes Magos de mi primera nieta, Sofía. Y no defraudaron. Hinflé globos, envolví paquetes y sonreí cuando ella intentaba abrirlos. se perdía en el ruido del papel y le gritaba y aplaudía a esas cosas redondas y grandes que flotaban a su alrededor.
Esos momentos no tienen precio. Son ilusión y vida por toneladas. Y son la gasolina para empezar el mes de enero.
A veces es necesario ponerse en la piel de un niño y mirar a través de sus ojos. Dice Patti Smith en “Pan de ángeles”, sus memorias editadas por Lumen y que estamos leyendo para el @clublecturamiercolesnoche: <<Regresando a nuestro niño interior, superando los obstáculos con buena fe. Porque los niños actúan desde el presente perpetuo, siguen adelante, reconstruyen sus castillos, dejan las escayolas y las muletas y vuelven a caminar>>. Ese presente que a veces a los mayores se nos olvida, recreándonos en el pasado y en el futuro. Me gustaría tener la mirada infantil de vivir más el ahora. ¡Qué dificil!
Dicen que enero es uno de los meses más largos del año; que los 31 días pueden parecer 62, pero yo esta vez quiero que sea largo, porque he vuelto a estudiar y necesito tiempo para afrontar los desafíos de mi curso. Sí, se llaman así, “desafíos”.
Disfrutaremos del camino. Todo lo que sea aprender, a cualquier edad es medicina para el alma.
Pues eso, queridos lectores. Vayamos a por enero, que como decía Juan José Millás esta mañana departiendo con Javier del Pino en la cadena Ser, ya tenemos ahí mismo San Valentín, Semana Santa, el verano, y otra vez Navidad.
No exageremos, pero sí, vivamos los momentos. La vida es más bonita si disfrutamos cada paso; no si esperamos el siguiente que hay que dar.
Feliz mes de enero; felices lecturas; felices rutinas.







