Divagaciones dominicales en lunes.
Si alguien me buscó ayer, pido disculpas. A veces los imprevistos impiden cumplir con obligaciones autoimpuestas.
¿Por qué suelo publicar los domingos? Reconozco que no me baso en estadísticas ni algoritmos; me gusta. Es algo tan simple como la reflexión de una semana que termina y otra que comienza; las ideas que han surgido (escritas a veces en el momento) se plasman con la reflexión dominical y la perspectiva de una hoja en blanco que nos ofrecen los siete días que están por llegar.
Pero en ocasiones, a pesar de tener las ideas vivas, la mente no lo está tanto para organizar bien lo que uno quiere contar; a veces es mejor parar veinticuatro horas y sonreír escribiendo, no pensar: <<tengo que publicar, es domingo por la noche>>.
Y aquí estoy, descansada y lúcida tan solo para deciros que deis gracias a la vida, a ese calor matutino, a esa tormenta terrible, a esa alergia horrorosa… Lo primero de todo, dar las gracias por estar aquí y ahora.
Después quería decir en voz alta una idea que me ronda desde hace unos meses: las pocas ganas de escribir las impresiones de mis lecturas en la red social Instagram y por defecto, en Facebook. Solía hacer reseñas “a mi manera” de los libros que leía y me gustaban; nunca de los que no me llenaban, o no me resultaban adecuados para recomendar, pero en los últimos tiempos solo recomiendo los que me parecen originales por algún motivo. He mirado atrás para comprobar que he leído más de diez libros de los que están recomendados en mis redes sociales, pero no he hecho una valoración de esas lecturas. No sabría explicar exactamente por qué. ¿No me han convencido? ¿No tengo el suficiente tiempo para analizar el por qué de una elección u otra? ¿Me he cansado de escribir en IG?
Reconozco que subí mis seguidores gracias a que Máximo Huerta compartió un video en el que yo hablaba de su última novela antes de la publicación de “Mamá está dormida”.
No me dedico a esto, y todos los libros de los que hablo los compro yo; nunca he recibido ningún regalo de editoriales (solo tengo mil seguidores; no soy importante), pero comencé a hacerlo porque me parecía un complemento interesante para mi faceta de aprendiz de escritora: explicar qué leía y por qué lo hacía. Tal vez haga un recopilatorio de todos esos libros que he leído y no he comentado en un único post y retome “primeras páginas” con el inicio de esos libros de los que he disfrutado, y siga ofreciendo mis “microrrelatos”. Tengo que pensarlo, porque supone un trabajo importante que no suele ser devuelto de ninguna manera. Pocas personas comentan sus impresiones, si han leído o no un descubrimiento que tú has hecho, si les ha gustado lo mismo que a ti, o si por el contrario, no tienen ninguna intención de leer lo que a ti te ha parecido maravilloso.
Quizá somos muchos: leyendo, escribiendo, opinando, publicando.
Tal vez haya llegado el momento de descansar de las redes y dedicarnos en silencio a lo que nos gusta: leer y escribir, y no transmitirlo.
No imaginaba yo que mis pensamientos de lunes me llevaran tan lejos.
Reposaremos las ideas y decidiremos (en este plural mayestático solo estamos mi almohada y yo).







