Todas esas citas sobre el tiempo de Franklin, Isabel I o Steve Jobs acerca de no malgastar el tiempo y vivirlo con intensidad no nos importarían si realmente no diéramos tanta trascendencia al paso del tiempo.
Tengo la costumbre de buscar las acepciones que la RAE da a un término que puede ser controvertido como es el caso, y me quedo con las dos primeras. Os invito a buscar las demás, que seguro que os sorprenderán:
<<Duración de las cosas sujetas a mudanza>>.
<<Magnitud física que permite ordenar la secuencia de los sucesos, estableciendo un pasado, un presente y un futuro, y cuya unidad en el sistema internacional es el segundo>>.
Y ahí ya la hemos liado, porque ¿qué es mudanza? El problema de andar enredando con el diccionario es que una defiición te lleva a otra y podrías perderte en las subordinadas (como dicen mis hijos que hago con frecuencia) y no despegar los ojos de la RAE en toda la tarde. El diccionario en primera instancia no nos saca mucho de dudas porque se queda tan tranquilo diciendo: <<Acción y efecto de mudar o mudarse>>. Menos mal que aclara el concepto con los sinónimos: <<cambio, alteración, variación, muda, modificación, transformación>>. Algo hemos aclarado entonces. El tiempo es la duración de las cosas sujetas a cambio.
¿Tanto cambia el mes de enero en la vida de los mortales que los treinta y un días parecen varios meses… el blue monday ha durado una semana y quizá dure otra más. ¿Por qué? Luego el mes de junio se va en un suspiro. Nuestra percepción va de la mano en muchas ocasiones de nuestro ánimo. La bonanza de los días que anteceden al verano con horarios largos y temperatura benevolente, rayos de sol que duran muchas-muchas horas, hacen que parezca que corre más rápido.
Eterno se me hará el tiempo hasta finales de febrero en que daré por concluído el período de lectura de mi manuscrito (editoriales dixit seis meses); eterna la espera de una nueva vida que puede irrumpir en cualquier momento (me estrenaré como abuela) y eterno el día en el que te levantas dolorida sin saber por qué sin más explicaciones que saber que este año el calendario hará que sumes un año más y no uno menos.
Muchas veces he fantaseado con la película <<About time>> en la que el protagonista puede viajar en el tiempo a un momento determinado y solucionar o arreglar las cosas haciendo lo correcto, enmendando así los errores que la vida nos hace cometer a todos. Sería la bomba tener ese superpoder y utilizarlo bien. En España se tradujo como <<Una cuestión de tiempo>> y se estrenó en 2013. Si no la habéis visto, os la recomiendo. Está en la mayoría de plataformas y es deliciosa para sofá y manta en estos días largos, lluviosos y ventosos.
Tal vez la haya recomendado ya en alguna ocasión pero define muy bien esa relación con el pasado, presente y futuro que recoge la segunda definición oficial. Tenemos la mala costumbre de pasarnos la mitad de la vida en el pasado y en el futuro y disfrutamos menos del presente, del momento, del ahora. Deberíamos aprender a quedarnos con el momento, con el instante, con el aquí. Está bien recordar. Está bien hacer planes. Pero a veces nos perdemos tanto en pensar atrás y adelante que nos olvidamos de vivir y disfrutar del momento presente.
Dice Jesús Terrés en su carta de #Claves de este sábado pasado (25/01/2025), @nadaimporta:
<<Entonces aprendí que si quieres saber a dónde vas antes debes descubrir de qué huyes. Tambien aprendí que casi todos los viajes son el mismo viaje: el de la vuelta a casa>>.
Para reflexionar. Para pensar. Para plantearnos qué nos hace querer correr. ¿Por qué damos al botón de cerrar del ascensor si ya hemos pulsado la planta donde vamos? ¿Qué ganamos en esa carrera que nos ayude? Piensa que si no te ayuda, no merece la pena.
Ilustran esta divagación sobre el tiempo dos grabados comprados en @estampacontemporaryartfair hace muchos años. Como si fuera ayer. Los miro cada día al acostarme y soy feliz por estar aquí un día más.