Microrrelatos

El valor de su soledad

24 Apr 2023

Cuando ella cerró la puerta, bajó las escaleras rápidamente. Estaban esperándola en casa. La cena sin hacer; los niños sin bañar; la ropa sin planchar… No quería ni imaginarse la situación cuando llegara… Prefería no hacerlo. No oír los gritos, las voces, los insultos, los golpes… No pensar, no pensar… Llevaba tiempo no pensando. Sobre todo, desde que esas campañas de publicidad habían hecho su aparición en televisión. Antes sólo lo daban por la radio. Pero ella no quería oírlo. Si lo oía mucho, se le complicaba algo allí dentro que le dejaba sin aliento. Angustia, sí. Eso había dicho el médico que era. Le entraba angustia y casi no podía ni respirar.

No quería decírselo a sí misma, pero eso que el médico le había dicho que era angustia, seguro, segurísimo que, si lo pensaba, era miedo. Pero no podía poner nombre a ese sentimiento porque tenía miedo de tener miedo.

Volvió a acordarse de su madre, a la que había dejado sorda, ciega y sola en su cuchitril unos minutos antes, y pensó, sólo pensó que no se había vuelto a mirarla. Pensó que le había dado un beso precipitadamente, y pensó con un punto de amargura que puede que fuera la última vez que le hubiera dado un beso en vida. Allí la dejaba, tan indefensa, tan poquita cosa. Sólo podía ir un día a la semana. Después, un beso al aire .

A veces pensaba que un día llegaría a su casa, y que el olor al abrir la puerta sería potente y que entraría y se encontraría a su madre muerta de varios días. ¡Qué final más triste! Le hubiera gustado pasar más tiempo con su madre. Traérsela a casa los fines de semana. Pero ni su trabajo ni el bestia de su marido se lo permitían. ¡Qué bestia era! Y ahora las pobres criaturitas estarían llorando, y su madre… Y si se moría esa noche… Nunca se lo perdonaría…

Entró en su casa dispuesta a todo… Pero sólo encontró un poco de paz. Su marido aún no había llegado y los tres pequeños tenían ya el pijama puesto. La mayor, con sus adultos once años había apañado a todos, que tomaban un vaso de leche con pan. Quiso llorar de agradecimiento y ni lágrimas le salieron. Acostó a los pequeños y se dispuso al follón que le esperaba cuando llegara el marido. Acarició a su hija la frente y le dio un tierno abrazo cuando se acurrucaba junto a sus hermanos. No llores mamá, musitó la pequeña. La angustia, otra vez la angustia en el pecho… O el miedo. Agotada se dispuso a los gritos, a los insultos, a los golpes, a la violación de cada noche. Sonaron golpes en la puerta.

Llamaba la policía. Se identificaron. Su marido había tenido una pelea en el bar. Había muerto. Le habían dado cuatro cuchilladas. Tenía que identificarle. Lo sentían. Querían tranquilizarla. Vístase, le dijeron. Está temblando. Avisamos a alguien, dijeron. No llore, le dijeron.

 

La policía no sabía por qué lloraba. La policía no sabía que, a veces, sólo a veces, esas noticias que para otros son dolorosas y crueles, pueden ser felices y dichosas. No podían imaginarse, que ella, Carmen Gutiérrez Pascual, en ese momento no lloraba de pena, sino de alegría. No temblaba de dolor, sino de ilusión. La policía, la gente, el mundo… Nadie, nadie podía ser consciente de la emoción que le embargaba. Nadie era consciente en ese momento del valor de su soledad.

Relato extraído de <<Mujeres solas>>

 

Microrrelatos

Como a ti
Como a ti

Como un perro herido me encontraba tras el asesinato de mi compañera. Todos llorábamos su pérdida pero no entendíamos por qué había muerto. ¿Quién podía haberle hecho aquello? ¿Qúé alma degenerada se había enseñado con su cuerpo? El forense determinó que no había sido...

read more
Me contó Charo
Me contó Charo

Me contó Charo que te habías casado. No habían pasado ni seis meses desde nuestra separación. ¿Esa pareja era anterior a nosotros? ¿Fue una relación paralela? ¿Amor a primera vista tras nuestro desamor? Una vez más lloré por lo que pudo haber sido y no fue, por lo que...

read more

Libros que leo

Blog

Celebrar
Celebrar

De vida y bodas De las distintas acepciones del término me quedo con: <<Realizar un acto festivo por algo que lo merece>>. Deberíamos cada día al levantarnos celebrar. La vida; que sale el sol o que llueve; que hemos dormido bien o mal; que tenemos que...

read more
Escribir y cocinar
Escribir y cocinar

¿Complementarios? No sé cómo he llegado a pensar que escribir y cocinar son dos actividades complementarias para mí. Y supongo que para algunas personas también, pero tal vez para la mayoría son dos actividades que no se unen en ningún momento. Dice Raquel Martos en...

read more

Noticias

Relato 48 horas. Una de las 48
Relato 48 horas. Una de las 48

El día 24 de mayo se anunciaron los ganadores del concurso @relato.48 convocado por @exlibriceditorial. Me hace mucha ilusión contaros que soy una de las 48 elegidas para integrar su antología de esta IV edición con mi relato: "La última carta" En breve os contaré...

read more
Club de lectura @espacioatella
Club de lectura @espacioatella

El día 7 de abril os esperamos en @espacioatella para comentar la última novela de @manuel.jabois, #Mirafiori, publicada por @alfaguaraes Valentina Barreiro y el narrador de esta historia se conocieron en la adolescencia, se enamoraron y han compartido un secreto toda...

read more