No me lo podía creer . Ni mi familia. Ni mis amigos. Todo estaba reservado y pagado: el chaqué, el vestido de novia, los regalos, la cena de la preboda, la comida de la boda, el baile, las chuches y la barra libre. Hasta el viaje de novios, que debería llamarse de casados.
El de novios lo hicimos con unos amigos, quince días antes de la fecha señalada. Para relajarnos. Estábamos muy tensos. Y discutíamos Discutíamos mucho. Cada día. Cada instante. Delante de todos. No estábamos de acuerdo en nada. Me parecía que me había enamorado de una persona distinta. No le reconocía.
Total que dije: ¿Para qué esperar más? Y la boda se suspendió.
He adoptado un perro. El sí me quiere. Y no discutimos.

Como a ti
Como un perro herido me encontraba tras el asesinato de mi compañera. Todos llorábamos su pérdida pero no entendíamos por qué había muerto. ¿Quién podía haberle hecho aquello? ¿Qúé alma degenerada se había enseñado con su cuerpo? El forense determinó que no había sido...