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Las cartas en verano

23 Aug 2026

Divagaciones veraniegas.

Escribir y recibir cartas en verano es un recuerdo del pasado analógico que reconforta cuando se vuelve a adquirir ese hábito.

Establecer una relación epistolar con amigas de letras potencia la habilidad para contar que tanto trabajamos las personas a las que nos gusta escribir.

No es cuestión de justificarse; es un placer.

Sí, ya sé que no tiene la inmediatez del correo electrónico, ni del wasap ni de las redes sociales. Es un canal más: diferente, bonito, especial.

 

Yo llegué a mandar cartas a una amiga en los veranos cuando era muy pequeña poniendo en el sobre “tienda de campaña” y el nombre de un pueblo y una provincia española. Y llegaba. Y mi amiga me contestaba. Podíamos escribirnos tres o cuatro cartas en verano, en esos dos meses y medio que no había colegio y que no podíamos comunicarnos. ¿Teléfono? Tenías a tu padre siempre mirando para que no te enrrollaras demasiado. A mí me dejaban la factura discretamente encima de mi plato los sábados, cuando mi padre volvía del trabajo al mediodía y empezaba su fin de semana. Con sutileza. En cambio, no me ponían pegas a comprar sellos y sobres para escribir a mis amigas en vacaciones.

 

No he retomado esta costumbre con todo el mundo. Solo con esas amigas de letras con las que la complicidad de una carta en la que mezclamos mil temas personales con lecturas de libros y cotilleos del mundo editorial nos supone un momento mágico.

 

Ya he contado por aquí que uno de los libros que más me ha gustado este año es “La corresponsal” de Virgina Evans, una novela epistolar que tuve el gusto de leer de forma simultánea con mi amiga Lara, @solangevernon, comentando cada noche lo que leíamos durante el día. Toda un fantástica experiencia. Y sí, en todas mis novelas hay cartas. Creo que a los editores no les gusta mucho pero a mí me parece un recurso literario precioso para contar algo especial.

 

Con Noemí Trujillo intercambio poesías gracias a su iniciativa de martes poéticos. Ella me manda preciosos poemas de vida; yo le contesto con sucedáneos de poesía.

 

¿Y vosotros? ¿Os gusta recibir cartas? ¿Y escribirlas?

Para muchos acaban los días de asueto este domingo. Hay que volver a la rutina, el cole, los cursos, el trabajo, las obligaciones…

¿Y si mandáis una carta a alguien querido? Sin esperar respuesta, por supuesto. Como un regalo de vacaciones a vuestra persona favorita.

Sería una buena manera de comenzar el curso.

 

Creo que voy a comenzar a leer ¡por fin! “Mentira” de Juan Gómez-Jurado. Leo poco. Corrijo mucho.

 

Felices lecturas.

Feliz fin de verano.

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