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Lo que debería hacer y no hago

19 Jan 2025

Suelo escribir en una hoja suelta, en un papel que arranco de la última libreta donde anoto la estructura de mi próxima novela, incluso en un pósit las tareas que tengo pendientes, desde revisar el seguro de hogar (un auténtico martirio) hasta escribir al taller del coche a ver si tienen ofertas de ruedas (quedaron que cuando las tuvieran me escribirían; no sé si no hay ofertas o se les ha olvidado escribirme) y múltiples papeleos tontos que todos tenemos en nuestra vida.

Eso me genera energía negativa para hacer aquellas otras cosas que me gustan, como leer y escribir. Reconozco que dedico mucho tiempo a explorar mi correo electrónico para descubrir cada día que no tengo respuesta de las editoriales que hace unos meses me dijeron que me estaban leyendo. Agotaré el plazo que oficialmente daban. Ahora pienso en todas las personas que me dijeron: <<No te precipites>> y si tenían razón o no, o si debía haber dejado actuar a mi corazón desbocado por un informe de lectura fantástico y una buena propuesta de una editorial pequeñita.

Mientras tanto, sigo escribiendo. Creo que es lo mejor que puedo hacer. Dar rienda suelta a mis historias y a mis personajes, sin pensar en los lectores que algún día pueden leer esas futuras novelas. Esto a veces es contradictorio. Hay escritores que opinan que no hay que perder de vista al lector, otros que escriben sin pensar en ellos. Realmente creo que debe ser difícil estar escribiendo y pensando qué sentirá un lector cuando llegue a ese párrafo. No me lo imagino.

Escribo pensando en lo que quiero contar, cómo lo quiero transmitir, a través de qué voces lo voy a expresar y en qué escenarios se moverán mis protagonistas. Es probable que en los manuscritos posteriores, cuando reescriba sí que me ponga en la piel del que me lee si veo que alguna idea no ha quedado clara, si un diálogo no me parece certero, si una descripción es demasiado larga, poco atractiva. Ahí sí que es más fácil pensar en lo que puede querer leer alguien que tenga tus páginas en sus manos.

A veces también me da por mirar a mis otros hijos, mis primeras novelas, cómo les va en @amazonespana, y descubro de repente que hay un lector perdido que un día lee una página, otro lee dos y otro tres. Hasta ahí el misterio. Me encantaría encontrarme con esa persona que lee a ritmo lento y preguntarle si no le gusta, no le atrae o no tiene tiempo de leerme. Siempre he aprendido de los comentarios de mis lectores y es divertido imaginar por qué esa tranquilidad lectora (yo que leo tal vez demasiado y demasiado rápido me cuesta esa lentitud de tortuga). ¿Será que “no le atrapa” como dicen los bookstagrammers? Os recuerdo que podéis leer mis dos primeras novelas gratis si tenéis KindleUnlimited, Líneas Paralelas y Y la vida se detuvo.

Mientras tanto, en vez de actualizar lecturas y microrrelatos en mi web, me dedico a intentar publicar en una plataforma que adoran escritores como @maximohuerta que es Substack, donde puedes encontrar también a @nadaimporta, @paulifero, @carolinaisasi, @martafactor_ o @milena.busquets. De momento voy a publicar estos textos de mi blog en los que hablo de escritura, de lecturas y de vida. A ver qué pasa. Tengo que invitar a mis contactos, a ver si quieren seguirme. De momento, agradezco a mi querida Lara @solangevernon, que siempre está ahí, apoyándome,que me ha ayudado a encontrar el camino y ha dado el primer “me gusta” a mi post de la semana pasada. También ella me sugiere enviar mi manuscrito a otras editoriales. ¿Lo consultaré con la almohada? Tal vez.

Y mi hijo me diría que esto son problemas del primer mundo. Por supuesto. Con la que está cayendo en el mundo probablemente sea una tontería preocuparme por si mi manuscrito está siendo leído o descartado, pero con el paso de los años uno tiene sus propias tonterías que le dan alegría a la vida.

Queridos todos, leed. Lo que os guste, lo que os apetezca. Si os gustan los clubes de lectura, buscad el que más se adapte a vuestras lecturas. Si preferís una cafetería, vuestro sillón favorito o a la noche al ir a dormir. Un poquito de lectura abre la mente y relaja el corazón.

Y recordad, aunque ahora no estoy en Instagram leyendo poesía, los lunes siempre hay que leer un poema.

La vida es mejor con poesía. Feliz semana

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