Nunca me había propuesto escribir sobre el tema, pero en estos días casi me resulta inevitable. Lo que se siente siendo madre, lo que sentiste al ser madre, lo que sientes al ver que tu hija se hace madre.
Tal vez eres capaz de verte más madre desde su maternidad. Estrenas la palabra <<abuela>> y recuerdas todo lo que has leído sobre el hecho de ser madre, de convertirse en madre. Hay madres que no han parido y son madres. Hay madres a las que les han donado los óvulos y son madres. Hay madres que prohijan a alguien, sin adoptarlo; no es nesario. Y son madres. Hay muchas maneras de ser madre, pero es hermoso ver a tu hija convertirse en madre. Es un regalo de la vida.
Recuerdo que mi madre, a pesar de tener a sus nietos, seguía siendo madre. Sus hijos éramos fundamentales para ella. No por tener nietos dejamos de ser su prioridad. Seguía siendo nuestra madre (hasta que dejó de ser ella y se transformó en otra persona).
A través de los ojos del recuerdo me veo a mí, inexperta, torpe e indecisa, cuidando primero de un bebé y después de un niño y un bebé. No puedes evitar revivir más de treinta años atrás tu propia experiencia, y creo que por mucho que entonces leyéramos o escucháramos, no hay ni punto de comparación en la información que hoy tienen las mujeres. Quizá demasiada. Pero para eso está la inteligencia, para saber elegir con qué opiniones quedarnos y aprender a contrastar lo que nos ayude, no lo que perjudique.
Me hubiera gustado en su día leer libros como <<Un trabajo para toda la vida>> de Rachel Cusk, publicado en España en 2023 por @librosdelasteroide. Su autora en alguna entrevista afirma que <<La maternidad todavía es un tema tabú>>. ¡En pleno siglo XXI!
Pues sí. La maternidad. La lactancia. El aborto. Tanto el natural como el provocado. La inseminación artificial. Los tratamientos de fertilidad. Son temas íntimos a los que cada vez vamos abriendónos más y tratándolos de forma pública. En cualquier caso la mujer siempre se siente observada y muchas veces juzgada por cualquier decisión que tome. Pero hemos aprendido a que nos importen poco las críticas. Eso sí lo hemos ganado en este siglo.
La historia que cuenta la autora, basada en su propia vida nos apunta desde el principio: <<Hay más madres en el mundo que lectores tiene por lo general un autor>>. Comenta también que la poeta y feminista Adrienne Reich afirmaba: <<Toda la vida humana en el planeta nace de una mujer>>, lo que me lleva al personaje de la replicante Bruna Husky en #Animalesdifíciles de @rosamontero_oficial que dice: <<Madres. Qué extraño, qué extraordinario debe ser saber que has salido del interior de un animal humano>>.
Y Jesús Terrés, @nadaimporta que dice de la paternidad en #buscabalabelleza recordando lo dicho por Xacobe Casas y Manuel Jabois: <<Un hijo es como tener algo siempre al fuego>>. Nos vale también para la maternidad. No quiero meterme en la evolución de la paternidad de los últimos años, porque creo que queda todavía demasiado camino por andar. Pero la metáfora es válida para nuestro concepto de la maternidad, para saber que ya tus días no serán iguales. Tendrán otra luz. Incluso los malos. Incluso los tristes. Incluso los angustiosos. Ese hijo que es como tener algo al fuego te cambia la vida.
En #Justiciapoética de @mamenmonsoriu encontramos muchas definiciones de la maternidad. Otro libro que me hubiera gustado que se hubiera escrito a finales del siglo XX: <<Ser madre es amar la dependencia y educar en la independencia>>.
Pues eso, que ser abuela es vivir la maternidad desde un escenario bonito, viendo a tu hija con su hija y sintiéndote dichosa por poderlo ver, por compartirlo y sentirlo.