Divagaciones dominicales
Divagaciones dominicales
<<La amistad para los antiguos, siempre se definió en términos absolutos y no fue hasta el Renacimiento cuando empezó a hablarse de ella como una experiencia particular del yo>> dicen Sigman y Bergareche en su ensayo “Amistad” editado por Libros del Asteroide hace un año.
Esa experiencia particular del yo es la que experimento con mis amigas, y sí, creo que me ahorro la terapia.
Hay amigas de toda la vida, de las que te conoces de pequeña en el colegio y por más tormentas, cambios de lugar y de universos, matrimonios, divorcios o enfermedades que atraviese vuestro mundo, lográis seguir juntas; estar ahí; atravesar el aquí y ahora de este tiempo tan rápido y difuso y encontrar el momento, el instante de mandar un mensaje, hacer una llamada o tomar un café. Es un mérito increíble porque la inmediatez y la falta de empatía con el otro han dejado en el olvido esas historias tan especiales que hacen que a pesar de las diferencias sigáis siendo importantes unas para otras y a pesar de todo os sigáis queriendo.
También los del lugar de veraneo, que de forma intermitente continúan estando, siempre y para siempre. A los que puedes pedir cualquier cosa y te quieren. Tú estás ahí en ese lugar para ellos.
Hay un grupo importante que aparece en la vida laboral y maternal. Por una parte, al trabajo no se va a hacer amigos, pero se hacen. Y en el colegio y las actividades deportivas de los niños, se hacen. En el parque del barrio, se hacen. ¿Pero cuántas permanecen cuando abandonas el mundo laboral, los niños crecen y ya no vas al parque o no compartes los mismos campos de fútbol o tenis? Pues sí; a veces continúas viendo a los compañeros de trabajo que ya no son compañeros, sino amigos, a veces ves a las mamás del parque que en breve pueden pasar a ser abuelas de parque y a veces te reencuentras con las personas a las que veías cada fin de semana en fútbol o tenis. Aunque sea de forma esporádica, pero ahí están.
Las amistades del mundo laboral tienen auténtico mérito, porque es fácil olvidar en el día a día cuando los intereses no son comunes. Y es una felicidad poder quedar, compartir, hablar y ponerse al día de la vida de cada uno. Y eso no hay psicólogo que lo iguale (con todos mis respetos para la profesión tan necesaria en el aislamiento de nuestro tiempo).
Me hace ilusión reconocer que me escribo a diario con una compañera de trabajo a la que quiero y admiro y raro es el día en el que no le doy los buenos días y las buenas noches. También hablamos; también quedamos y hacemos planes juntas. Somos amigas que trabajaron juntas, y somos amigas que a pesar de la diferencia de edad, seguimos juntas. Es un regalo de vida. Gracias Pepa.
Y soy feliz pensando en que es posible conocer gente, hacerse amiga y quererse cuando se supone que el mundo no te da ese privilegio. Mi amiga Lara me ha regalado “Refugio” de Eva Morell editado por Debate hace poco menos de un año y me ha hecho muy feliz. La posibilidad de tejer hilos rojos con personas que se cruzan en tu camino y deciden acompañarte y dejarte que las acompañes es una bendición en la vida. Ni en mis mejores sueños hubiera imaginado esa puerta que se ha abierto en mi existencia. Me sonrío a mí misma cuando nos escribimos cartas o nos mandamos mensajes (nuestros podcast) porque es algo tan bonito que no me lo creo.
A esas personas que aparecen en un club de lectura, en una librería, en distintos lugares de España, en congresos de literatura, con diferentes inquietudes, de distintas edades, que tal vez te ves una única vez al año pero que te sientan bien.
Por eso estoy agradecida, a la amistad en términos abstractos, y a la amistad en particular; a todas aquellas personas que con sus charlas, con sus mensajes, con sus cafés, con sus llamadas, contribuyen a hacerme la vida más feliz.
Y sí, el título va en femenino, aunque a veces tenga el lujo de contar también con amigos del género masculino que se suman a ese concepto no abstracto de estar ahí siempre. Aunque te veas poco.
Revisa en tu corazón. ¿Hace mucho que no llamas a alguien que fue especial para ti, que lo sigue siendo pero no sabes nada de él, de ella? Levanta el auricular. Tu mente y tu alma te lo agradecerá. Será tu mejor terapia esta primavera.
Feliz semana. Entra la primavera. Que llene vuestros corazones.







