Se veían allí, en el café del Espejo, inocentemente, tras la comida, a la vista de todos. Él era el jefe de su marido, ella se encontraba casualmente con él.
Lo que ninguno contaba es que una vez al mes se veían en un hotel céntrico pero discreto, en el que cada uno entraba por una puerta distinta y allí daban rienda suelta a su pasión.
En el Espejo sólo tomaban café.

Como a ti
Como un perro herido me encontraba tras el asesinato de mi compañera. Todos llorábamos su pérdida pero no entendíamos por qué había muerto. ¿Quién podía haberle hecho aquello? ¿Qúé alma degenerada se había enseñado con su cuerpo? El forense determinó que no había sido...