Fui a la fiesta de Navidad donde trabaja mi marido. Llevaba apenas un año en la empresa. No me gustan mucho estas cosas, pero me pidió que le acompañara. Me presentó a su jefe. Me sacudió una corriente. Le di la mano y dos besos. Parecía que nos hubiéramos conocido en otra vida. Todo cambió desde ese día. Nos vemos en un hotel céntrico en Madrid donde damos rienda suelta a nuestra pasión una vez al mes.
Tomamos café en El Espejo, cerca de mi trabajo, como si nos encontráramos por casualidad. Estoy aturdida. Vivo como una autómata. ¿Se puede amar a dos personas a la vez?

Como a ti
Como un perro herido me encontraba tras el asesinato de mi compañera. Todos llorábamos su pérdida pero no entendíamos por qué había muerto. ¿Quién podía haberle hecho aquello? ¿Qúé alma degenerada se había enseñado con su cuerpo? El forense determinó que no había sido...