Blog

Concursos, escritos y otras rarezas

26 Feb 2023

Escribes porque quieres, porque te gusta, porque quieres contar historias que otros callaron, porque vas por la calle inventando personajes, desarrollando otras vidas…

Se puede escribir de muchas maneras: desde microrrelatos de Instagram, novelas de ficción histórica o “cuentos de mayores” para participar en concursos.

O ideas que cruzan traviesas por tu cabeza cuando estás encerrada en el coche en un atasco. También cuando un día cualquiera coges el metro y tu mente divaga imaginando otras vidas, las de tus compañeros de vagón, que tal vez nada tengan que ver con lo que mentalmente se desarrolla en tu cabeza.

Pero cuando un concurso te propone unas bases, unas reglas que cumplir en tus escritos, tu pensamiento y tu pluma tienen que volar acordes a unas pautas (número de palabras máximo, tema concreto, tiempo cerrado) resulta complicado cumplir todo.

Muchas veces en el momento de consciencia último antes de empezar el sueño, ese instante en el que pierdes el dominio de tu pensamiento, llega una idea magistral para terminar tu relato. Ese que hace dos semanas ronda tu memoria, el que has escrito y reescrito imaginariamente ya unas cuantas veces. Y tienes dos opciones: levantarte y escribirlo invitando al insomnio a entrar en tu vida o confiar en el destino y al sentarte de nuevo ante las teclas, ser capaz de retomar la idea y bordarla. No siempre ocurre. A veces lamentas no haberte levantado. Te regañas a ti misma por tu pereza que ha impedido que ese final que buscabas fuera uno y no otro.

Hace unos días me ocurrió. Llevaba escritas en mi hilo mental unas cuantas versiones de un relato. Para un concurso. Cambié los personajes. Modifiqué el lugar de la acción. Y conseguí un final brillante.

Pero cuando fui a enviarlo había olvidado un pequeño detalle: la fecha de cierre de la convocatoria.

No pasa nada. No llegará al concurso. Pero yo he disfrutado mucho con su escritura.

Tal vez, solo quizá, querido lector, algún día leerás esa historia

Microrrelatos

Como a ti
Como a ti

Como un perro herido me encontraba tras el asesinato de mi compañera. Todos llorábamos su pérdida pero no entendíamos por qué había muerto. ¿Quién podía haberle hecho aquello? ¿Qúé alma degenerada se había enseñado con su cuerpo? El forense determinó que no había sido...

read more
Me contó Charo
Me contó Charo

Me contó Charo que te habías casado. No habían pasado ni seis meses desde nuestra separación. ¿Esa pareja era anterior a nosotros? ¿Fue una relación paralela? ¿Amor a primera vista tras nuestro desamor? Una vez más lloré por lo que pudo haber sido y no fue, por lo que...

read more

Libros que leo

Blog

Leer con tranquilidad
Leer con tranquilidad

Divagaciones dominicales 2026 comenzó con un montón de novedades de autores que me gustan. Escritores a los que independientemente de lo que escriban, siempre compraré y leeré. Si unimos los libros que tengo acumulados de otros años que esperan turno para leer y los...

read more
Ternura
Ternura

Divagaciones dominicales Según la RAE en su segunda acepción la ternura es un sentimiento de cariño entrañable. Sé que vivimos un mundo feo. Que a poco que escuches la radio o veas un telediario no entiendes que a pesar de la Historia, de lo que deberíamos haber...

read more

Noticias