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Buenas noches

23 Nov 2025

Divagaciones dominicales rápidas

Me paso por aquí para saludar. Me gusta mi rutina escritora los domingos para hablar de lo que leo, lo que veo o lo que siento.

Pero este fin de semana se ha pasado volando (como la vida) corrigiendo un manuscrito chiquitito que me he empeñado en presentar a un concurso.

Lo he escrito en un año y cuarto. Pero creo que necesitaría otro año y cuarto para corregirlo.

Cada vez que lo leo (en ordenador, en papel, en voz alta, nuevamente en ordenador) me entran ganas de cambiar páginas enteras, darle la vuelta a los capítulos, modificar el nombre de los personajes, y por qué no, también el título de la novela, que está decidido desde que la pensé, dos años antes de comenzar a escribirla.

Pero no. Voy a prometerme a mí misma que entre esta noche y mañana doy esa última vuelta en el ordenador. Y tal vez, solo tal vez lea en voz alta y en la soledad de mi habitación propia todo el contenido, con su prólogo, su epílogo y citas varias.

Y ya.

Porque llega un momento en el que no sabes si lo que estás leyendo en el capítulo quince lo escribiste en el tercero y todo te suena igual y repetido. Es la primera vez que corrijo un manuscrito sin dejarlo reposar. Quizá por eso confundo las ideas, o me parece que he contado lo mismo un poco antes. Puede que deba dejarlo reposar y no presentarlo al concurso.

Pero también es importante cumplir tus propios objetivos. Y uno de ellos es llegar a buen puerto con mi decisión.

¿Y vosotros, escritores amigos? ¿Cuántas veces corregís un manuscrito? ¿Alguien lo corrige después de vosotros antes de entregarlo al editor o presentarlo a un certamen? ¿Reposa? ¿O dais vueltas una y otra vez modificando palabras, frases, personajes, historias?

Espero decidir pronto si lo guardo en un cajón o si lo envío al concurso. Cualquier decisión será buena. Me devolverá tiempo de lectura.

Feliz semana. Felices lecturas.

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