Divagaciones dominicales
Quedan pocos días para terminar el año. Todavía no toca recopilar los leídos y elegir los mejores pero sí es necesario acertar con las lecturas en estos últimos días de diciembre. Para que dejen buen sabor de boca.
Hay ajetreo, viajes, comidas y compras; leemos un poco menos. Es necesario elegir bien. Un par de ellos.
Ahora mismo estoy terminando “Todos los colores de la oscuridad” de Chris Whitaker en #audiolibro, editado por Penguin House Audio. Y finalicé “Apegos feroces” de Vivian Gornik editado por Sexto Piso.
He elegido dos para cerrar el año, pero no sé si se colará alguno más entre ellos. De Libros del Ateroide, “Hotel du Lac” de Anita Brookner y de Fernando Aramburu, comprado en Blacklladolid en el mes de septiembre, “Hombre caído” editado por Tusquets.
Pero puede que salte todo lo establecido el último libro de Paulo García Conde editado por Círculo Rojo, “Las ventanas sin rejas” o el de mi compañero de facultad, Jesús Alcañiz, que ha publicado en la Editorial Platero su primer libro de microrrelatos, “En ocasiones oigo voces”.
Tengo pendiente también los deberes del club de lectura de los miércoles noche, “Pan de ángeles” de Patti Smith editado por Lumen.
En momentos como este siempre me acuerdo de Lena Dunham, escritora, guionista y actriz y su sentencia: “seamos razonables y añadamos un octavo día a la semana dedicado exclusivamente a leer”. ¡Ojalá!
También leeré los cuentos diarios de “365 cuentos de aventuras” a mi nieta Sofía, regalo de su primita Camila.
Mientras tanto, disfrutemos de las reuniones, del intercambio de lotería y de la vida, aunque escribamos y leamos un poco menos.
¿Y vosotros? ¿Elegís con cuidado qué leer los últimos días del año?¿Miráis al azar en vuestros pendientes? Comienza el año fuerte con Marta Jiménez Serrano, con Marta Pérez Carbonell, Cristina Araújo Gámir, mi amiga Susana Vidal del Cura y muchas otras novedades que no querremos perdernos. Incrementaremos la lista de pendientes.
Mientras tanto, brindemos por este 2025 que acaba; porque cada día cuente; porque dediquemos una sonrisa al cielo cada mañana y un buenas noches agradecido al acostar. La vida es bonita si sabemos vivirla.







