Divagaciones dominicales (con retraso)
Si la vida te da limones, haz limonada. ¿Quién dijo eso?
Realmente es un mantra del optimismo.
Pues si la vida te hace correr y tener unos cuantos frentes abiertos, es señal de que estás vivo. Brinda por ello. Y prepárate a la carrera, porque después del eterno enero, cuando nos queramos dar cuenta, estamos preparando el traje de baño.
Pido disculpas por no estar a tiempo el domingo por la noche, pero otros menesteres me tuvieron ocupada. De todas formas, no creo que me hayáis echado de menos (¿o sí?). Recuerdo en mi época laboral que tuve que ausentarme dos meses del trabajo. Realizaba un boletín especial para la alta dirección de mi empresa y no había quién me supliera. El jefe optó por una cirugía rápida y sin dolor. Dejó de hacerse. Desgraciadamente ningún directivo lo echó de menos. Eso quiere decir que no le daban ningún valor. Espero que no haya ocurrido lo mismo, y aunque sea un solo lector, haya recordado que el domingo pasado no había divagaciones dominicales. ¿Un comentario, por favor?
Mientras tanto, asistimos a un año meteorológicamente correcto. Es decir, que llueve y hace frío en invierno. Pero llevábamos unos cuantos años mal acostumbrados, en los que ya en febrero nos imaginábamos que era primavera.
Todo este rollo sobre el tiempo para deciros que las conversaciones de ascensor están siendo muy intensas. Todos llevamos un hombre del tiempo camuflado en nuestros genes y como el tono grisáceo que acompaña a nuestros amaneceres influye (y mucho) en nuestras mentes, nos deseamos los buenos días creyendo que hacemos algo mal.
Intento no ponerme estupenda y explicar que tradicionalmente la expresión “Buenos días” proviene de la fórmula “Buenos días nos dé Dios”. Al usar el plural, no se deseaba bienestar solo para el día presente, sino para todos los días de la vida de la persona saludada.
A veces no lo puedo remediar y explico que es un recuerdo de la Edad Media en la que la gente deseaba que tuvieras un buen día, no que el tiempo atmosférico fuera bueno o no. Unos sonríen. Otros me miran como si estuviera loca.
Pero ya se sabe.
Son conversaciones de ascensor.
Feliz semana







