Divagaciones dominicales
2026 comenzó con un montón de novedades de autores que me gustan. Escritores a los que independientemente de lo que escriban, siempre compraré y leeré.
Si unimos los libros que tengo acumulados de otros años que esperan turno para leer y los que leo en la aplicación ebiblio de las Bibliotecas de la Comunidad de Madrid, la cosa se me ha ido un poco de las manos.
El término japonés para describir el acto de comprar libros, acumularlos y no leerlos en Tsundoku. Esta palabra combina Tsunde (apilar/amontonar) y doku (leer), surgiendo en la era Meiji del siglo XIX para describir el hábito de apilar material de lectura, a menudo listos para una lectura futura que no siempre ocurre. Aprendí esto en “Hanakotoba. El lenguaje de las flores”, el primer regalo que me hizo mi amiga Lara.
Y sí, acumulo muchos libros y no me da la vida para leer tanto. Aunque me encantaría. Un amigo de un club de lectura común me dijo que llevaba 22 desde enero. Sí. Una barbaridad. Yo dejé de contarlos hace mucho tiempo. A veces sé los que he leído por las reseñas que hago en la red social Instagram (hace mucho que abandoné Goodreads y otras) de los libros que me gustan. Por cada uno de esos que publico hay tres o cuatro que leo que no me convencen, pero pocas veces me oiréis criticar una obra. Todas tienen su público. Lo que a ti no te gusta, puede encantar a otra persona. Y hay que respetarlo. Es muy difícil escribir un libro y publicarlo para que alguien alegremente lo tire por tierra. Yo no, desde luego.
Me borré de algunos clubes de lectura precisamente para poder elegir lo que quiero leer. Mantengo solo uno, #clublecturamiercolesnoche, por su gente, por su inteligencia y porque siempre me sacan de mi zona de confort lectora, y eso, eso no tiene precio.
Todo esto para contaros que he decidido leer con tranquilidad. Disfrutarlo. Saborearlo. La lectura no es una carrera de cuánto lees o si estás al día de todas las novedades o si acumulas más libros que nadie.
No. La lectura es alimento para el alma. Y como tal, esa comida que te nutre el espíritu, debe reposar en tu mente para satisfacer los deseos de tu corazón. ¿Os suena cursi? Tal vez. Pero la satisfacción que te da el cumplir años es afirmarte en lo que crees. Y la tranquilidad cuando leo un libro es oro puro para mi vida.
Ya leí corriendo en metros y autobuses. Tres hojas por la noche como un mantra para no olvidarme de lo que era fundamental en mi vida. Peleas en vacaciones por no hacer un castillo más en la arena y sí leer un capítulo más.
No. Ahora leo con tranquilidad cada minuto. Y disfruto. Los años.
Felices lecturas, feliz semana, feliz mes de marzo.







