Divagaciones dominicales
La medición del tiempo cuando no tienes una jornada laboral a veces es extraña.
Tras muchos años de madrugones y muchas horas trabajadas en los últimos tiempos de oficina, reconvertir los horarios en vida sensata activa a veces resulta más complejo de lo que uno imagina.
Tengo amigos y amigas que han organizado su tiempo llenándolo por completo de actividades que suponen un calendario de jubilados intenso.
Recuerdo que cuando mi padre se jubiló todo el mundo quedaba extrañado de que estuviera tan contento por no hacer nada, él que era tan activo… y recuerdo que disfrutaba de no hacer nada.
Entre la intensidad y la nada, me quedo con el punto medio. Pero a veces mira uno el calendario y hay demasiadas cosas anotadas no solo para los próximos días sino para los meses siguientes.
Lo importante es no agobiarse, pero a veces los domingos por la tarde invitan a planificar, aunque no tengas que estar por obligación frente a un ordenador en tu puesto de trabajo a la mañana siguiente. Repasas mentalmente la semana que está por venir y te encantaría solo leer y escribir. Nada más. Pero hay mucho más, que también forma parte de la vida, asi que intentaremos llegar a todo.
Esta semana cambiamos de mes y tengo citas importantes para mi escritura. Incertidumbre, desasosiego a veces, y la sensación de que el día tiene solo 24 horas y no es posible estirarlas más. También club de lectura, encuentros de amigos y días de chicas.
Como dice Jesús Terrés, hay que disfrutar del camino, no solo pensar en la meta.
Deseo para todos buena entrada al mes de mayo.
Felices lecturas.







